Salmo 126:3:16
Nuestros días en el reino de Dios son como semillas en la tierra. Tenemos que seguir durmiendo y levantándonos día y noche y así nuestra semilla y fruto sigue adelante creciendo, madurando y cosechando.
Algunos días no son muy emocionantes y otros se vuelven difíciles, pero podemos aprender y gozarnos de todo lo que tenemos que enfrentar cada día de nuestras vidas.
Así como la tierra produce la planta, sus hojas y las semillas, así nuestras vidas producirán bendiciones, no sólo para nosotros, sino también para otros que nos rodean.
La fidelidad de Dios, su rectitud y su integridad nos debe de ayudar a gozarnos cada día hasta que lleguemos a la final cosecha que Dios tiene preparada par sus hijos.