Anuciar por la mañana tu bondad y tu fidelidad por las noches
Salmo 92:2
Alguna veces empezamos el día bien, todo calmado. Pero cuando algo no funciona en ese día para muchos ya se arruinó. Sin embargo, cuando encomiendo mi día a Dios, ya sea que hayan malos momentos o que todo me vaya bien, debo recordar que él está en control así como lo está en el resto de mi vida. Es por eso que debo mantener presente cada momento la calma y el gozo de Dios.


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